“A veces pienso que Renée (Josiane Balasko)  es como un erizo: por fuera está lleno de pinchos; pero por dentro ¡es tan refinada!…; como ese animal: tremendamente solitario y… terriblemente elegante”. Así describe Paloma (Garance Le Guillermic) a Renée Michel, la portera de un edificio de un barrio rico francés, quien se autodescribe como una mujer “bajita, fea, regordeta y un poco salvaje”.

En realidad, Renée esconde una personalidad muy culta y de gran corazón, pero lo esconde… y, esto, Paloma lo sabe: a pesar de su edad –tiene 12 años– es una niña muy lista. También porque está cansada de lo que le rodea: hija de un ministro del gobierno y de una mujer depresiva y hermana de una pija que se cree “progre”, Paloma Josse ha tomado una decisión: cuando cumpla 13 años se va a quitar la vida… a no ser que encuentre un buen motivo para vivir. No obstante, el día a día de estos personajes puede cambiar ante la llegada de Kakuro Ozu (Togo Igawa), un elegante japonés que también lee a Tolstoi… como Renée.

Llamar deliciosa a esta historia es poco. Quizá por modestia, Mona Achache, la debutante directora, dice que se trata de una película “inspirada libremente” en el best-seller francés La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. No obstante, se le nota el gusto por la novela y ha sabido sacar lo mejor de ella para realizar otra gran obra. Tan absurdo es plantearse qué es mejor, si el libro o la película, como plantearse si es mejor una moto o un coche. Son distintas y, en este caso, muy buenas las dos.

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De esta nueva gran obra de arte de Pixar hablo en Animat Blog… pero pensaba que también era digna de ser comentada como cineforum. El caso es que lo he hecho, pero en el mismo blog de animación. En Wall·E, los de Pixar vuelven a demostrar que manejan muy bien, no sólo la animación por ordenador, sino también (y sobre todo) las historias y los personajes. Wall·E es para pequeños… y también para mayores. A éstos, nos puede hacer reflexionar; y a los dos, nos hace disfrutar de un rato agradable. Wall·E es simpático, divertido, irónico, curioso… como cualquiera de nosotros. Es un robot “muy humano”, y nos puede enseñar mucho. En concreto, a valorar las cosas que a veces nos parecen más sutiles. Pero bueno, no me enrollo más y os dejo aquí con algunas ideas que he sacado. A ver qué os parecen.

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