A veces, algunos pretenden buscar tres pies al gato en ciertas películas. Quizá, buscar mucho las cosquillas a The Happening pueda parecer hacer lo mismo… Pero no lo creo. Shyamalan, en su historial fílmico, ha demostrado que siempre tiene un interés por lo espiritual, o el más allá, si se quiere. Posiblemente, su película más claraemente espiritual sea El sexto sentido, pero también lo son, y mucho, El bosque o Señales, por ejemplo. En esta su nueva película, M. Night Shyamalan no quiere hablar de un nuevo fenómeno que mata a la gente, sino de qué es lo que haríamos si nos encontráramos en una situación parecida.

AVISO: SPOILERS; puede haberlos en esta entrada.

En otras películas como Monstruoso, por poner un ejemplo actual, que he visto recientemente, sí que la historia es lo extraño (el monstruo), y no de dónde viene eso, y cómo reacciono y por qué. En El Incidente, Eliott es muy claro en su mensaje: “hay cosas que no entendemos, pero que hay que respetar”. Es decir, parece claro que de esta película se puede sacar una interpretación religiosa (creo que aquí vale la pena tener en cuenta que “religión” viene de “religo”, que significa “volver a atar”, y se refiere a volver a “atar” o, mejor, a retomar una relación con Dios o un Ser Supremo). Por lo menos, el mismo director lo dice en esta entrevista:

Es verdad: cuando hay desastres naturales, el hombre -cada uno de nosotros- se plantea preguntas sobre el sentido de la vida. Y es eso precisamente de lo que habla Shyamalan. El fenómeno del aire, desaparece un buen día, tal como llegó -sin explicación- y aparece en otro lugar del planeta, también sin ningún motivo.

Aquí cabe otra pregunta intersante: ¿cuántas veces dedicamos la vida a cosas que son pasajeras, y dónde están las que realmente interesan? Entorno a la historia de este suceso, Shyamalan habla de la mala relación entre Eliott y Alma. Y, curiosamente, sólo cuando uno quiere estar con el otro, por amor, el fenómeno desaparece: el amor, vence la muerte (me gusta esta frase en catalán, por su sonido parecido: “només l’amor venç la mort”). De ese momento habla Mark Walhberg en esta entrevista:

Pues bien: el amor venció la muerte en esta película, así como, para los cristianos, una muerte por amor, venció la muerte definitiva. Por lo menos, parece que Walhberg lo ve así.