Tres hermanas: dos casadas y con hijos -una de ellas está esperando el tercero-, y otra soltera -solterona, diría yo-.  Helen, la solterona (Kate Hudson), vive muy bien. Totalmente alejada de lo que significa llevar una familia adelante, es una alta ejectuvia de una agencia de modelos; frívola, y muy coqueta. Su vida transcurre entre los desfiles de modelos durante el día, y los clubs más “pijos” durante la noche. Un día, una de sus dos hermanas muere con su marido en un accidente de coche y, ante la sorpresa de su otra hermana, deja sus tres hijos a su cuidado. La vida de Helen cambiará por completo: como le dice su hermana Jenny (Joan Cusack), no es muy compatible llegar todas las noches a las tres de la madrugada, con tener unos hijos y llevarlos todos los días puntualmente al colegio.

Ésta, no deja de ser una historia simpática. Divertida y para pasar el rato. Se hace larga -de casi dos horas-, pero pienso que está bien llevada. Especialmente es de agradecer que los guionista toquen de pies en el suelo, y hablen de temas como amor, sexualidad, familia, muerte, de un modo tan positivo y no se caiga en la fácil escena de cama que, al final, acaba por detener más la historia. Como todo, no es perfecta. Llama la atención ver la facilidad con que Helen se adapta, no al ser madre, pero sí a su nuevo trabajo, su nuevo piso… Y queda un poco ridículo el hecho que el director de colegio (John Corbette) que se enamora de Helen y le ayude en su situación, sea un pastor protestante, y se defina a sí mismo como un pastor sexy que, al no ser católico, puede ver películas porno.

Por lo demás, lo dicho: es una película que, aunque no pase a la historia, se deja ver y los actores lo hacen bien: se ve que están en su salsa.