Dice Eduardo Verástegui, actor protagonista de Bella, que el mensaje de esta película se puede resumir en una frase: “ama más, juzga menos”. Y de hecho, en casi todo el metraje, José, el personaje que encarna, apenas dice grandes parrafadas; simplemente escucha, y deja hablar. Antes no era así: él, futbolista de élite, el día que iba a firmar un contrato millonario con un equipo de primera, algo le hace cambiar completamente su modo de ser. Años después, trabaja como pinche en un restaurante regentado por su hermano Manny (Manny Pérez), en el Nueva York tan lleno de inmigrantes hispanos. Un día, Nina (Tammy Blanchard, que tiene un enorme parecido con Hillary Swank), una de las empleadas del restaurante llega tarde por enésima vez y es despedida. Entonces, José se entera de que está embarazada y se ve en la obligación de ayudarla. Empezaba un día que cambiaría otra vez definitivamente sus vidas.

Sorprende ver la calidad fílmica de esta película. Basada en hechos reales de tres historias distintas, Alejandro Monteverde dirige y escribe con maestría. Los actores trabajan bien y, lo mejor, la historia, nada convencional por lo que hoy se estila. Hacía tiempo que no salía del cine con ganas de que la película durara más y con el deseo de cambiar un poco mi entorno. Es una historia dura, sincera, pero muy optimista. No es una película pro-vida, pero habla de la vida –del amor a la vida–, “que es el mejor regalo que hemos recibido”, dice Verástegui. Y por eso, no juzga: presenta la realidad de las cosas y da soluciones, también reales. Y por eso también, cobran gran importancia los silencios y el elogio que se da a la familia. ¡Qué buena es la secuencia en la casa de José!

Bella fue la sorpresa de 2006, en Estados Unidos: la película de temática latina más vista ese año. También “gracias” a sus “promotores”: Alejandro Sanz, amigo de Verástegui, cuando vio uno de los primeros montajes, le gustó tanto, que decidió regalar a su amigo música para esta historia. Y lo hizo: una de las canciones es suya. Y en un concierto de gira estadounidense, pidió al público que la fuera a ver, que era como un granito de arena a favor del mundo latino.

En España también ha tenido cierto éxito. Aún en cartelera, el primer fin de semana estuvo en el top 10 de las más vistas; y a su premio del público en el Festival de Toronto (entre otros), hay que añadir la “Ola de oro” de los XIII Premios Cinematográficos Familia.

Por cierto: los que no la hayan visto aún, mejor que vean una versión original subtitulada. No por una cuestión de que siempre es mejor el original (el doblaje español es muy bueno), sino porque doblado, algunas secuencias de falta de “entendederas” del idioma, pierden toda la gracia.

(Próximamente colgaré una entrevista que hice a Verástegui, con motivo del estreno en Barcelona)