Me di cuenta de que las películas que más me gustaban de ciencia ficción son aquellas que me hacían pensar que lo que contaban podría suceder en la realidad”

Y por eso, Neill Blomkamp, quien esto dice, decidió rodar la película como si fuera un documental real: cámara en mano, entrevistas a testigos presenciales… La historia va sobre extraterrestres; pero no de los que aterrizan en alguna ciudad de Estados Unidos, sino en Johannesburgo. Por un problema desconocido sucedido en la nave, miles de alienígenas se quedan “colgados” encima de la ciudad surafricana. El gobierno decide acogerlos y le monta un campo de refugiados donde –viviendo en situación penosa– poder estar, aislados de los ciudadanos, hasta que se decida qué hacer con ellos. Y para todo lo que tenga que ver con estos seres, nace la Multi-National United (MNU), una empresa privada que en realidad quiere sacar beneficios del comercio de las armas alienígenas, aunque éstas sólo pueden ser usadas por los alienígenas.

Al cabo de veinte años un equipo de la MNU, dirigidos por Wikus van der Merwe (un genial y desconocido –hasta ahora– Sharlto Copey) es el encargado de desalojar a estos seres y de enviarlos a otro más apartado de la civilización, con casas más pequeñas. Pero un líquido ingerido sin querer hará que Wikus empiece a sufrir una mutación alienígena, con lo que pasa a ser el único ser humano capaz de usar las súper poderosas armas de los extraterrestres y, como consiguiente, el hombre más buscado del planeta…

En Distrito 9 hay claras referencias a la xenofobia y apartheid ocurrido hace no muchos años en Sudáfrica. Y está bien conseguido. Blomkamp no perseguía dar un mensaje “moralista”, pero sí cuenta las cosas tal como son (o como eran). Y los protagonistas –especialmente Wikus, que sufre un cambio personal, a la par que su mutación– se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce o, por decirlo según el planteamiento de la película, estiércol, todo lo que huele mal.

Peter Jackson vio en esta historia algo digno de contarse y decidió apadrinarla. No les ha salido nada mal: es una película sorpresa -por novedosa- y el primer fin de semana en Estados Unidos, fue un auténtico éxito.