Ya hablé de esta película. Entonces loaba la gran obra de Clint Eastwood que, año tras año, es capaz de mostrarnos su buena mano para hacer buenas películas y, lo que más le honra, de hacer obras maestras. Casi a dos por año. En su momento fueron las de Iwo Jima: primero Banderas de nuestros padres (2006) e, inmediatamente después, por una necesidad de contar también el otro punto de vista, Cartas desde Iwo Jima (2006). Y le siguieron Gran Torino (2008) y El intercambio (2008). Ahora, esperamos Invictus (2009) -estreno en enero de 2010- y Hereafter (2010), donde, por primera vez, Eastwood se mete en el terreno de lo fantástico.

Gran Torino ha sido -según lo que dijo el mismo Eastwood- la última vez que se ponía delante de las cámaras. Tal como si fuera una especie de testamento que quiere dejar para la posteridad. De hecho, creo que realmente es así; una entrevista en la que este gran director, actor, músico y productor (con su Malpaso Productions) habla de una necesidad que tiene de buscar algo más que lo que nos rodea y deja lejos su tiempo de agnóstico, me lo hace pensar:

Antes tenía mucho más de agnóstico. No soy realmente una persona de religión organizada. Pero ahora soy mucho más tolerante con las personas religiosas, porque puedo ver por qué han llegado allí

Sus películas son mucho más “espirituales” -por decirlo de algún modo- y sus personajes, con una fuerte carga de humanismo (el hombre con cuerpo y alma).

AVISO, SPOILERS: puede haberlos, en este post (y, de hecho, los hay: es un cineforum)

Quizá todo esto fue lo que me llevó a aceptar dirigir un cinefórum sobre Gran Torino, hace poco más de una semana. Primero, yo planteé una cuestión, al hilo de la cual fueron saliendo otras tantas:

  • ¿Cuál es el tema que plantea Clint Eastwood en esta su película?
  • ¿Es casualidad que muera cayendo con los brazos en cruz?
  • ¿Por qué el título de “gran torino”?
  • ¿Qué es lo que ve Walt Kowalski en sus vecinos “hmong”?
  • Interesante ver el distanciamiento que hay entre su familia y él. ¿Por qué?
  • Hay alguna relación entre esta película y su anterior filme como actor, Million dollar baby (2004)

Pérdida de valores

En la misma entrevista que citaba anteriormente, Eastwood dice algo que pienso que viene muy al dedo con alguna de estas preguntas:

Estados Unidos se está convirtiendo en una nación más juvenil. Los tipos que ganaron la Segunda Guerra Mundial, toda esa generación, ha desaparecido, y ahora tenemos a un grupo de imbéciles adolescentes (…) La gente está tan zumbada. Parece que nuestro país está en una especie de estado de ánimo blando, por la recesión o por lo que sea.”

Lo que ve Kowalski en su sobrina es eso: una chica que viste mal -le da igual si enseñar su cuerpo o no- y alguien a quien lo único que le importa es el coche y el sofá para “rellenar” su piso de estudiante… Y lo mismo con sus hijos: sólo preocupados por su trabajo y ni cuando él mismo les da una oportunidad -les quiere decir que está enfermo de muerte-, son capaces de pensar en el otro y olvidarse de sí mismos.

Kowalski es un hombre trabajado por la vida; que ha luchado en Corea, donde ha matado a niños “amarillos” y, por lo tanto ha visto la muerte muy de cerca. Y eso, le ha marcado la vida. Odia los “nuevos americanos” porque viven en una frivolidad constante, y odia a sus vecinos porque le recuerdan a los coreanos y la guerra que no puede quitarse de encima, con un fuerte sentido de culpabilidad. Y por eso, también, es un hombre encerrado en sí mismo y su pasado -el bueno: el de toda una vida con su mujer que, tal como dice, “fue la mejor elección que he hecho en mi vida”-, ha quedado anclado en ese coche marca gran torino.

Pero Walt descubrirá en sus vecinos, alguien mucho más cercano -“tengo más cosas en común con estos que con mi propia familia”, dice. Así, siendo “padre” del chico “hmon”, podrá volver a tener su vida… y darla: he ahí el tema de la película…

Redención

Desde el comienzo de la película hay un tema recurrente: la confesión de los pecados. Al principio, Walt Kowalski no quiere confesar con el joven sacerdote porque no quiere desprenderse de lo que realmente le hace daño (no quiere reconocerlo). Posiblemente porque no sabe cómo: necesita algo que realmente le elimine esa “mancha”. Ese “algo” es aquello por lo que poder dar su vida: primero, su mujer; después, su nueva “familia”, los “hmon”. No lo descubre en su familia real (que representa la América que critica Eastwood).

Por eso, no creo que sea casualidad que acabe muriendo de brazos en cruz: es como una alegoría de Cristo, que murió por todo el mundo, colgado de un madero, brazos en cruz…

Y, ¿qué significa, a todo esto, el nombre de “Gran Torino”? El Ford Gran Torino de Kowalski es él mismo. Durante toda la película, el coche aparece tapado o casi tapado. Tan solo lo vamos viendo a medida que él se va abriendo a los demás, va mostrando su interior. En concreto, se va abriendo a Thao y su familia. Así, al final, cuando ya ha podido redimirse, vemos al coche por completo, conducido por el chico, y ante un horizonte que se abre a la vida.

¿Qué tiene que ve esta película con Million dollar baby? Creo que mucho… pero valdrá la pena dejarlo para otro momento. Por ahora, si alguien quiere aportar algo, será bienvenido.

ACTUALIZACIÓN: Os dejo una ficha dicáctica que gentilmente me ha pasado César Badajoz, hecha a partir de esta entrada para su blog Auladereli