Un amigo, que posiblemente acabe siendo colaborador de este blog, me pasa la reseña de esta película que yo no he visto. La añado en este blog porque me parece una película interesante (por lo menos tal como la plantea él)… He leído que algunos la califican de globo (bonito por fuera, pero lleno de aire por dentro), pero pienso que quizá valga la pena tener en cuenta para un cinefórum…; aunque es verdad que lo del nihilismo -de ahí el nombre “Nobody”: nadie-, puede ser, como bien deja entender el escritor de la reseña, un poco desesperante.

Nemo Nobody tiene más de 100 años y es el último ser humano mortal en un mundo en el que la ciencia al fin ha alcanzado a dar al hombre la inmortalidad. Nobody, en sus últimos días, hace un repaso de su vida, pero con una peculiaridad… No repasa su vida, sino sus vidas posibles. Ha vivido todas esas vidas y ninguna a la vez.

Interesante película que juega con esa resabida pregunta que todos alguna vez hemos oído en nuestras cabezas:  “¿Y si…?”. ¿Y si me hubiera callado? ¿Y si hubiera dicho sí? ¿Y si hubiera dicho no? ¿Y si hubiera escogido esto? ¿Y si hubiera escogido lo otro?

El espectador que no está enterado de este detalle se enfrenta a unos minutos de desconcierto cuando empieza la película, pero es que ésa es su intención. Al cabo de un rato, sin embargo, somos introducidos con fuerza de lleno en una historia de amor, lágrimas y decisiones complicadas.

La película sabe golpear al espectador con imágenes que le hacen poner en funcionamiento los engranajes del cerebro, y encaja a la perfección el debate espacio-tiempo, componiéndose como un elemento más de la trama.

Los actores saben mantenerse al nivel de sus personajes. Tal vez no destacan por sus interpretaciones, pero se nota que hay trabajo detrás. A mí, personalmente, me convence mucho el actor que interpreta al protagonista principal, Jared Leto, aunque tal vez se deba a su papel en Requiem for a dream (2000), una película puede que comente más adelante.

Las vidas posibles de Mr. Nobody sorprende, es gustosa a la vista y puede dar fruto a reflexiones existenciales, aunque no parece ser ése su propósito. De todos modos, a mí me irrita un poco el punto nihilista que toma hacia el final, aunque también puede llevar a uno a reflexionar.

Bastaría que una sola de las variables que a lo largo de la historia determinaban mi existencia para que yo no estuviera escribiendo esta crítica. Tenemos más posibilidades de no existir que de existir. Y, aún así, existimos. Eso, a los personajes de la película no, pero a mí al menos me da qué pensar…

(vía Apolión)