sol

Quería empezar el año con buen pie. Y no sé: supongo que lo habré conseguido; la cuestión está en seguir así y mejorar aún. El otro día, un amigo hizo un brindis de cine. No sólo porque me gustó, sino porque hizo expresa referencia hacia el Séptimo Arte. Fue escueto y decía algo así:

El cine –el buen  cine– es el que está creado por buenas historias; pero también buenos y grandes personajes. Ver cine del bueno es un acto que remite en nuestro propio interior y nos lleva a querer ser mejores personas y, así, escribir una historia –la de cada uno– que transforme de verdad el mundo. No es necesario ser un súper héroe para llegar a ese punto; pero sí es necesario quererlo. Ojalá que este año 2013 nos permita gozar de grandes películas  que nos lleve a querer mejorar el mundo, empezando por lo que tenemos alrededor.

Ya ya está. Se llevó un aplauso: bien merecido, pienso.

Poco después vi un pequeño vídeo que me recordó las palabras de mi amigo. Hablaba de la capacidad de formar grandes pequeñas esculturas trabajando con paciencia y mimando el más mínimo detalle. Pensé en mi amigo porque me pareció que hablaba del modo en cómo se forman los buenos personajes y, en definitiva, las buenas personas. Es el arte de lo pequeño, el arte de lo bello.