Ya hablé de esta película. Entonces loaba la gran obra de Clint Eastwood que, año tras año, es capaz de mostrarnos su buena mano para hacer buenas películas y, lo que más le honra, de hacer obras maestras. Casi a dos por año. En su momento fueron las de Iwo Jima: primero Banderas de nuestros padres (2006) e, inmediatamente después, por una necesidad de contar también el otro punto de vista, Cartas desde Iwo Jima (2006). Y le siguieron Gran Torino (2008) y El intercambio (2008). Ahora, esperamos Invictus (2009) -estreno en enero de 2010- y Hereafter (2010), donde, por primera vez, Eastwood se mete en el terreno de lo fantástico.

Gran Torino ha sido -según lo que dijo el mismo Eastwood- la última vez que se ponía delante de las cámaras. Tal como si fuera una especie de testamento que quiere dejar para la posteridad. De hecho, creo que realmente es así; una entrevista en la que este gran director, actor, músico y productor (con su Malpaso Productions) habla de una necesidad que tiene de buscar algo más que lo que nos rodea y deja lejos su tiempo de agnóstico, me lo hace pensar:

Antes tenía mucho más de agnóstico. No soy realmente una persona de religión organizada. Pero ahora soy mucho más tolerante con las personas religiosas, porque puedo ver por qué han llegado allí

Sus películas son mucho más “espirituales” -por decirlo de algún modo- y sus personajes, con una fuerte carga de humanismo (el hombre con cuerpo y alma).

A estas alturas, es muy difícil (por no decir imposible) ver una película de Clint Eastwood y no quitarse el sombrero: chapeau! Desde Mystic River (2003) no ha dejado de ofrecernos grandes obras maestras. ¡Y van seis! Este año han sido El Intercambio, primero, y Gran Torino –la que ha dicho es su última interpretación– después. Chapeau! Y es que, pienso no quemarme si lo digo, Eastwood es hoy el mejor director de cine de Hollywood. Un llanero del western que a sus recién cumplidos 79 años muestra una madurez mucho superior a otros grandes de la Meca del Cine y que sabe usar su cine para explicar lo que a él le preocupa o tiene en la cabeza.

(más…)