… o sobre el cine que adoctrina?

Hace unos días vio la luz este artículo, en el que muy amablemente me dejó participar Chema (cosa que le agradezco profundamente).

Me ha sorprendido que levantara tantas ampollas… por lo menos, es lo que se desprende de los comentarios que se han hecho.

Hace poco, leí en La Vanguardia (edición del 29 de marzo) el siguiente titular: “Cameron: ‘Avatar alerta sobre el cambio climático‘”… Me sorpendió, ya que algunos de los comentarios del artículo citado, dudaban de este mensaje o adoctrinamiento de la película de James Cameron. El periódico en cuestión, cogía un teletipo de EFE… Ahí os dejo lo que decía:

James Cameron aseguró el sábado [28 de marzo] en el corazón de la Amazonia que su última película, Avatar, se hizo para combatir el escepticismo de la gente y concienciarles sobre la necesidad de actuar pronto contra el cambio climático. “Esa es la magia de las películas: pueden cambiar la percepción de la realidad“, aseguró Cameron en la última jornada del Foro Internacional sobre Sostenibilidad de la Amazonia, en la ciudad brasileña de Manaos. El cineasta explicó que la gente tiende a negar las consecuencias negativas del cambio climático expuestas por los científicos o en documentales. Según él, los argumentos racionales de los científicos “no sirven contra la carga emocional de la negación”, pero, en cambio, la emotividad de una película sí que puede remover conciencias“. No pretendo ser un científico ni un especialista, pero a lo mejor se necesita a un artista para hablar sobre el cambio climático”, apuntó el cineasta. / Efe

Leído esto, ¿negará alguien que el sentimentalismo de Avatar es un instrumento para convencer de una idea de este director? Podrá ser una idea más o menos encomiable, pero ahí está la intención del autor…

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Se ha hablado mucho ya de esta nueva película de James Cameron. Sobre todo, se ha visto mucho. Si tenemos en cuenta sólo el dinero ingresado en taquilla a día de hoy, Avatar es la película más taquillera de la historia del cine (superando Titanic, 1997), pero si el cálculo se hace a partir del “dinero constante” -el que tiene en cuenta la inflación- aún lejos está de ese primer puesto

Original en la concepción de las bestias, animales y demás seres existentes en Pandora, típica en la historia en sí: sigue el clásico esquema ya usado, entre muchos otros, por Kevin Costner en la genial Bailando con lobos (1999): el protagonista que se mete en “terreno enemigo” y acaba siendo uno de ellos y luchando contra los de su propio bando. Y por poca originalidad, hay quien ha planteado la posibilidad de que sea un plagio; no sé si realmente será así, pero las imágenes de estas dos películas se parecen bastante…

Por otro lado,  algunos se han referido al aspecto misantrópico [“misántropo”: persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano (RAE)] que rezuma, no solo esta película, sino gran parte de la producción de Cameron (en The Terminator, en Abyss o Alien, donde “el malo” es la humanidad). Pero, si de buscar las cosquillas se trata, también en Tarzán (1999) -sí, sí: la versión de Disney-, se respiraba esta misantropía : como si se tratara de una adaptación moderna de El libro de la selva (1967), al final, los buenos son los gorilas, y los malos, los humanos… ¿No será que los hombres tenemos eso que se llama “libertad”?

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A menudo, los Oscar huelen a “politiqueo” o “amiguismo”. El caso de En tierra hostil, pienso que puede ser uno de estos momentos… No estoy diciendo que sea una mala película (me parece muy interesante la descripción de la guerra a través de unos personajes de carne y hueso que hace Kathryn Bigelow), pero no creo que sea una de las mejores películas del año, ni que se merezca el Oscar más preciado. Más bien me da la sensación que han querido aprovechar el hecho que compitan esta directora con un archi conocido James Cameron -ex-marido de ella- y su Avatar: ¡siempre es bueno aprovechar los “tirones” rosas para promocinar una película que no es para el gran público, no? Porque es una película que, además de serlo, se hace larga y pienso que a más de uno le aburrirá. Además (aunque ya sea bastante común), la contínua cámara al hombro tampoco creo que sea para todos los paladares.

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