“Amazing grace” (algo así como “borracho de gracia” o, como se traduce, “sublime gracia”) es el título de un himno -muy cantado sobretodo en el ámbito anglosajón-, escrito por John Newton, comerciante de esclavos famoso por su crueldad que acabó convirtiéndose al cristianismo y más tarde en pastor anglicano.

Del himno, toma también nombre esta película. Es lo que reza el póster: “detrás de la canción que amas, hay una historia que nunca olvidarás”. Una historia de fuerza y audacia; de cómo un solo hombre, William Wilberforce (1759-1833), parlamentario británico, entendió que Dios le pedía que luchara en la política para acabar eliminando el comercio de esclavos tan brutal en los países anglosajones. Y es que la trata de esclavos daba mucho dinero, por lo que una propuesta de este calado implicaba un gran cambio de mentalidad (y de bolsillos…)

Finalmente, no sin problemas -incluso de salud-, pasados más de 15 años de su primera propuesta Wilberforce consiguió que se aprobara la “ley abolicionista” que suponía el inicio del fin de la esclavitud en el mundo entero…

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