Alguien me contó que al acabar la película, el público se puso a aplaudir. Le sorprendió: “hacía tiempo que no veía esto”. Y, la verdad, Slumdog Millionaire, se lo merece. Uno, y muchos más aplausos. También valdría la pena aplaudir a la Academia de Hollywood por los premios que le han dado: ocho de las diez nominaciones, entre las que están los Oscar a mejor película, mejor director y mejor guión adaptado. Se ha hecho justicia.

Es una fábula. Una sencilla historia de un chico, Jamal (Dev Patel), de dieciocho años que está a punto de ganar el premio final del clásico “¿Quieres ser millonario?”, pero en India. No obstante, algo no va: él es un “slumdog”, un “perro de chabola” –alguien que ha nacido en los barrios más pobres de India, sin cultura, sin formación–, y no se entiende cómo sabe todas las respuestas. Por eso, justo antes del día en que puede llegar a ser multimillonario, la policía le somete a un duro interrogatorio para descubrir si está engañando.

Simon Beaufoy (Full Monty) escribe un guión que consigue captar la atención desde el minuto uno. Sabe intercalar muy bien el desarrollo del programa “¿Quieres ser millonario?” y la historia de Jamal desde muy pequeño, y de porqué sabe las respuestas. Es dura –se presenta la miseria de los barrios más pobres de India–, pero huye de la morbosidad de unas vidas corruptas y licenciosas. A la vez, Dany Boyle filma muy bien toda la trama –con unas persecuciones por los barrios de chabolas y unos planos generales realmente espectaculares– y, como hizo con Millones (2004), habla de la futilidad del dinero y la vida más “material”, muy alejada de lo que realmente vale la pena: el amor y el más allá.

También los actores lo hacen muy bien; especialmente, creo, Patel, así como los hermanos protagonistas de jovencitos (Azharuddin Mohammed Ismail y Ayush Mahesh Khedekar, Salim y Jamal, respectivamente). Todos indios.

La película creó un poco de polémica en India porque la tomaron como un insulto -por lo de “slumdog”-, pero el éxito que ha tenido y los premios que le ha dado la Academia, han acabado por vencer.  Como en la final del “¿Quieres ser millonario?” al que participa Jamal, los hindúes también estuvieron pegados al televisor para ver qué ocurría.